¿Eres un líder consciente?

¿Cuáles son las características que definen un liderazgo consciente?, sigue leyendo para conocerlas. 

Un líder consciente no lo define el “nivel de protagonismo” que podría adquirir dentro de una empresa, ni tampoco la cantidad de personas que estén a su cargo. Lo que hace de un líder una figura de importancia y trascendencia dentro de la organización son aquellos elementos dentro de su personalidad que trabajan bajo una misión estructurada y específica. 

Diferencias en el liderazgo

“El liderazgo es la capacidad de transformar la visión en realidad” – Warren Bennis.

En el tema del liderazgo existen dos vertientes lo que es el liderazgo tradicional y lo que se está desarrollando ahora que es el tema del liderazgo positivo, ¿cuál es la principal diferencia? 

La principal diferencia entre estas dos modalidades radica en el entendimiento de que el liderazgo tradicional se enfoca en lo que faltó, en lo que no hay, en lo que te hace falta desarrollar y en todos los aspectos negativos que pueden envolver tanto al perfil de un líder como el de un colaborador. 

Un liderazgo más constructivo permite reflexionar al líder acerca de la “aparente necesidad” de enfocarse en lo que le hace falta a los miembros del equipo para poder ser exitosos y cambiarlo a una perspectiva que se  enfoque en las fortalezas que puedan desarrollarse.

Este tipo de liderazgo, denominado “liderazgo positivo” busca responder las siguientes preguntas en la gestión de su plantilla de trabajo: 

  • ¿Este colaborador  lo está haciendo porque lo disfruta?
  • ¿Este colaborador lo está haciendo porque lo aprendió?

La tarea de un líder debe ser cultivar estas herramientas necesarias para ayudar a sus colaboradores a elevar su nivel, poder dar ese apoyo de liderazgo a cada uno de los miembros del equipo para poder maximizar el desempeño.

Bajo esta perspectiva el trabajo del líder se transforma en un proceso de acompañamiento que impulsa al individuo y optimiza el desarrollo de la empresa.

Liderazgo tradicional

Tomas a la gente por qué tan lejos irá, no por qué tan lejos quiere ir” – Jeannette Rankin

La descentralización del liderazgo es un elemento clave para construir una nueva cultura corporativa basada en la corresponsabilidad, la resiliencia y la adaptabilidad que el contexto actual nos exige.

El líder tradicional se caracteriza por el uso de la autoridad, una comunicación unidireccional, toma de decisiones unilateral, criterios de evaluación no conocidos por el resto del equipo, poca flexibilidad… Características que hoy en día solo impiden el crecimiento de cualquier empresa.

Este tipo de liderazgo, también puede ser conocido como “liderazgo autocrático” que se caracteriza por una actitud donde los jefes los que ostentan y demuestran su poder sin que nadie pueda mostrar disconformidad con sus decisiones ni expresar su opinión.

En la actualidad ejercer este tipo de liderazgo resulta una decisión negativa y peligrosa para la rentabilidad de la empresa; puede generar estrés, baja autoestima o reducir la productividad de sus empleados, ya que está sujeto a la premisa de que el jefe manda y los trabajadores obedecen. Por lo tanto, la comunicación es unidireccional.

En definitiva, transformar el liderazgo tradicional en un liderazgo basado en el empoderamiento no solo permitirá a la organización atraer y retener el talento, sino aumentar los niveles de productividad y, en última instancia, mejorar los resultados financieros.

Ahondemos un poco más en las características más sobresalientes de este tipo de liderazgo:

Falta de visión 

Un líder con una visión limitada no aporta ideas nuevas, acciones con las que pueda motivar al equipo a lograr cosas más grandes. Además de esto, cuando un equipo necesita comenzar desde una idea sin fundamentos, resulta más complicado de continuar, por lo que cada paso que demos hacia delante, estaremos dando tres hacia atrás.

Poca Inspiración

Un líder que no es capaz de inspirar a su equipo de trabajo no es un líder capaz de hacer bien su trabajo. Es característico de un buen líder tener la capacidad de empujar a su equipo, inspirarlo y tirar de el para obtener resultados que sean mejores para sus colaboradores a nivel profesional y que por ende se reflejen en la calidad del trabajo de la empresa, su rentabilidad y sus finanzas. 

Si nuestro líder no es capaz de motivar e inspirar a su equipo para que pueda trabajar efectivamente, no se podrá considerar nunca un buen líder.

Poco Feedback

Escuchar y aprender de los demás, esa son las características que un buen líder debe cumplir en la actualidad; después de la pandemia y de una restructuración a nivel mundial en la gestión de empleados, las nuevas modalidades de trabajo precisan de líderes que sepan recibir feedback por parte de su plantilla. 

Si este no es capaz de escuchar a nadie, y toma las decisiones sin pedir opinión a los demás, no será capaz de llevar un proyecto adelante, ya que solo se tomarán pasos hacia donde este quiera, y no hacia donde sea mejor.

Comunicación escasa

La comunicación nos restringe de todo progreso si no es ejecutada de la mejor manera, o bien puede ser un activo sumamente rentable si es aplicada inteligentemente en la cultura organizacional de la empresa mantendrá a los colaboradores interesados en aportar mayor calidad en su trabajo.

Un líder negativo será aquel que intente esquivar la comunicación y trate de andar solitariamente sin hacer saber nada al equipo de trabajo y sin interesarse en cómo avanza el proyecto.

Poca confianza

El liderazgo tiene ciertos momentos donde es importante mantener la rigidez y un comportamiento más estructurado, sin embargo, existe una delgada línea entre llegar a una gestión demasiado rígida e intolerante, ya que dificulta y limita el trabajo de los demás, además de fomentar un mal ambiente en el grupo de trabajo.

Rigidez

Y hablando de la rigidez, mencionemos la falta de confianza en el equipo de trabajo que un gran número de líderes o personas a nivel gerencial presentan con sus colaboradores, ​​Hay que pensar que el grupo de trabajo siempre está ahí para respaldarnos, y es por eso mismo que necesitan confianza.

Además, mientras más confianza deposite el líder en el equipo, más confianza se le será devuelta.

Liderazgo consciente

“Los líderes sobresalientes salen de su camino para potenciar el autoestima de su personal. Si las personas creen en sí mismas, es increíble lo que pueden lograr”.- Sam Walton

Un líder consciente es aquel que va más allá del protagonismo. Es ejemplo a seguir, al demostrar que sus acciones y valores van acordes a una misión, el empoderamiento y la responsabilidad de los colaboradores.

Asimismo, ayuda a sus allegados a enfrentarse a nuevos retos con la finalidad de no crear un vicio o ciclo como víctimas de sus propias tareas laborales.

¿Qué conforma el perfil de un líder consciente?

  • La organización es el pilar de sus decisiones.

Un buen liderazgo, que obedece a los requerimientos actuales, se caracteriza por contar con una estrategia bien planeada y establecida; en donde sus colaboradores son pieza fundamental y serán guiados por este líder para que conjuntamente alcancen las metas que se han planeado. 

  • Su impacto trasciende en las personas, sus relaciones y los resultados. 

Un buen líder no se limita a impactar en el performance laboral de sus colaboradores, de hecho aquellas personas que logran un liderazgo importante son quienes con el ejemplo impactan en la vida personal de sus trabajadores. 

Hablamos de un liderazgo que contagia, que motiva y estimula a las personas a “salir de la caja” a comprometerse verdaderamente con la empresa y su cultura y que adopta ciertos elementos de esta gestión en su vida personal.

Esta gestión de liderazgo no solo está estructurada para ofrecer beneficios que impactan la rentabilidad de la empresa; también busca la manera de integrar a su equipo personas que además de su calidad profesional posean y desarrollen conjuntamente una fuerte calidad humana. 

  • Sus acciones hablan más fuerte que sus palabras

No sirve de mucho contar con un gerente que prometa mucho y su entrega no sea equiparable con todo lo acordado, una de las características de un liderazgo bien encaminado es hablar con el ejemplo, con hechos y con las acciones que se llevan a cabo. 

Pensemos en situaciones donde las acciones del gerente o personal a cargo generan impulso en la plantilla de trabajo que está bajo su mando, estas actitudes son una reacción en cadena que mejoran desde el núcleo la estructura de la empresa y permite que las decisiones que se tomen y los procesos que se implementen terminen en un bien común y sean percibidos por la fuerza laboral como tal. 

  • Su escucha es activa, abierta a todos los puntos de vista.

En puntos anteriores vimos como un jefe que no sabe escuchar esta cavando su propia tumba, en este sentido señalamos la importancia de generar espacios para el diálogo, esto tiene beneficios por donde se mire: permite que nuestro equipo de trabajo se comprometa con la empresa, ya que su punto de vista no solo será escuchado, también será valorado y tendrá un lugar en las decisiones de la empresa. 

Esta habilidad conlleva activos aún más interesantes como la capacidad de empujar al equipo a ofrecer mejores resultados y, acorde a la implementación de la NOM-035 también permite que el ambiente laboral que se construya sea más sano y óptimo para el desarrollo profesional de los individuos. 

  • Servicio, mediación y  coherencia son sus valores más característicos. 

Un buen líder es aquel que une, que construye y que aporta, que busca soluciones que mejoren el desarrollo profesional de los trabajadores y que los impulse a llegar a más. 

Cuando en una empresa no hay liderazgo consciente, incrementan las posibilidades de que los objetivos de los colaboradores y la empresa no tengan el mismo rumbo.

Además, el clima laboral se daña, hay mala relación entre líderes y equipo de trabajo, esto se refleja en baja productividad y que los objetivos no se cumplan.


¿Cuántas características tienes tú?, recuerda que el liderazgo puede desarrollarse y con la ayuda de una guía adecuada, obtener resultados magistrales. 

En Alia sabemos que un buen liderazgo debe entrenarse, construirse y armarse con las habilidades que le permitan saber reaccionar de manera eficiente y consciente ante cualquier tipo de reto que se puede enfrentar. 

Es importante que tu empresa ponga especial atención en este tema, los tiempos han cambiado y estamos inmersos en un flujo laboral que cambia de dirección constantemente, esta reestructura exige que nuestra empresa tenga a su cargo un profesional que sepa tomar decisiones que beneficien los números, la rentabilidad y la calidad con la que el equipo es gestionado. 

El futuro se construye día con día, ¿qué futuro quieres asegurarle a tu empresa?

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